Si de veras quiere despistarme,
es preciso que cambie de tabaquería. Cuando veo la colilla de un
cigarrillo con la marca "Bradley - Oxford Street", sé que
mi amigo Watson anda por los alrededores. Puede ver la colilla allí,
junto al sendero. Seguramente la tiró en el momento de abalanzarse
hacia el refugio vacío. La frase del genial detective marca un
momento clave en El sabueso de los Baskerville, más precisamente
cuando doctor es descubierto por Holmes dentro de su escondite
provisorio. Hay varios puntos interesantes respecto al párrafo
anterior, empezando porque no es la única cita alusiva a dicho
comercio. Bastante antes, mientras los héroes aún se encuentran en
Londres, el protagonista le pide a su compañero que al pasar por
Bradley encargue el envío de una libra del tabaco shag más
fuerte. Estas referencias parecen indicar que el establecimiento era
proveedor habitual de algunos artículos concretos (1) para ambos
personajes. Hemos dedicado varias entradas y una monografía completa
a la picadura shag de Holmes, pero nunca abordamos los cigarrillos
que consumía su compinche de aventuras (2). ¿Cómo serían aquellos productos? ¿Es
posible intentar una recreación a partir de materias primas
actuales?
Aunque no parece haber existido ninguna
tienda del ramo llamada Bradley en la ajetreada Oxford Street durante
los tiempos victorianos, su simple condición de estanco tiene muchos
ingredientes que nos hablan sobre las costumbres de la época. Desde
el patentamiento de la primera máquina para enrollar cigarrillos de
papel (1880), la industria había comenzado un acelerado proceso de
mecanización. Pero como toda gran transformación económica y tecnológica, no se produjo de inmediato. Era todavía la era de las
cigarrerías tradicionales, de las tiendas que generaban una
clientela fiel merced a sus pequeñas producciones exclusivas y
artesanales con marcas propias, sobre todo en los segmentos de precio
alto. Por eso, a pesar de ser un establecimiento imaginario, la
mención de Bradley parecen apuntar hacia una de aquellas
manufacturas limitadas en volumen pero reconocidas en calidad,
capaces de satisfacer la demanda por artículos superiores a la media
industrial. Así me propuse saborear algo dentro de esa línea,
aprovechando el presente furor tipo revival por el consumo de cigarrillos
armados.
Para la ocasión aproveché los buenos
oficios de un amigo que prepara sus propios ejemplares según
fórmulas y mezclas que varían de acuerdo a distintos papeles y
marcas de tabacos. De ese modo pude acceder a dos "recetas"
muy interesantes. La primera presenta una mezcla de tabacos Pepe
Zware y Argento Negro, lo que implica un blend de variedades
Virginia, Criollo y "tabacos negros aromáticos" (en
palabras del fabricante) sin especificar, todo ello enrollado en
papel de maíz, con resultado rico, de sabor pronunciado y cuerpo
medio, que se consume relativamente rápido. La segunda, contenida en
papel clásico de combustión lenta, incluye también el Pepe Zware
junto a Don José, es decir un mix parecido de Criollo y Virginia
pero en diferentes proporciones. Resulta más ahumado, firme e
intenso (es decir más potente), con un tiempo de consumo prolongado.
No obstante, uno y otro se equiparan al expresar el equilibrio que se
logra conjugando tabacos honestos en proporciones sabiamente
calculadas, más aún cuando se emplean papeles naturales de calidad.
No hay manera de conocer las
composiciones que utilizaban la imaginaria tabaquería Bradley o sus
contemporáneas del mundo real (que eran muchas), pero pudimos
acercarnos un poco al estilo artesanal, exclusivo y personal de sus
creadores. En otras palabras, al gusto de Watson.
Notas:
(1) ¿O de todos? Sabemos que los dos
fumaban pipa, cigarros puros y cigarrillos de papel. ¿Comprarían
solamente en Bradley, o cada uno acudiría a otras tiendas específicas
según el tipo de producto?
(2) La versión de El sabueso de los
Baskerville realizada por Granada TV en los ochenta no sólo nos
muestra la escena de la colilla en el páramo, sino que además nos
regala varios cuadros anteriores donde vemos a Watson fumando los
cigarrillos en cuestión, e incluso hay una vista fugaz de su
elegante cigarrera metálica.
No hay comentarios:
Publicar un comentario